jueves, 30 de octubre de 2008

¿LIBERTADES CONTROVERSIALES O DOBLEMORALIDAD SIN SENTIDO?

Todas las mañanas, al abrir los periódicos, encender la radio o el televisor, nos vemos de pronto inmersos en una ola de sangre, violencia y muerte.

Todos los días mueren, en nuestro país, más seres humanos en cuestiones relacionadas con el tráfico de drogas y su “combate frontal y sin cuartel”, que en Irak.

¿Y todos nos preguntamos, por qué?

Existen varios factores que hacen del negocio de las drogas uno de los más rentables y peligrosos; pero hagamos un poco de historia.

Durante la Prohibición de los años 20’s en los Estados Unidos de Norteamérica, florecieron las Organizaciones Criminales. Todos recordamos a los gángsters de Chicago y a su romántica contraparte, los Intocables, que eran un grupo de policías élite, seleccionados de entre todos los guardianes del orden de ese país, por ser incorruptibles.

Pero poco pudieron hacer ese puñado de hombres, contra las ganancias que ofrecía el tráfico ilegal de bebidas alcohólicas y la corrupción que provocara.

Finalmente, luego de ríos de dinero mal habido y de muchísimas muertes, el Gobierno Estadounidense decidió legalizar la venta de bebidas alcohólicas, levantando la Prohibición.

Son, hoy por hoy, inmensas las ganancias que la legalización de la venta de bebidas alcohólicas y espirituosas han producido a sus productores y a los gobiernos de todo el mundo; prácticamente incalculables.

También es cierto, que el abuso del alcohol ha provocado muerte, violencia y destrucción del tejido social por lo que resulta indispensable diseñar, elaborar y poner en marcha, normas y campanas que prevengan su abuso y nos permitan, como Sociedad, enfrentar la responsabilidad de la libertad en su consumo.

Lo prohibido, lo oculto, llama la atención, especialmente de los jóvenes, es por eso que países como Holanda abrieron una brecha jurídica y social y legalizar el consumo de drogas, confrontaron de manera veraz pero plausible.

Eso demuestra que la despenalización de drogas y la legalización en su comercialización, acabarían con esta perversa industria que sólo produce ganancias a corruptores y corruptos.

Un marco jurídico inteligente, permitiría crear nuevas opciones para todos.

El Estado, sería responsable de supervisar la producción, lo que permitiría, la reactivación del campo, nuestros aletargados y olvidados campesinos regresarían a producir.

De igual manera, el Estado, vigilaría las cadenas de comercialización y venta, lo que se traduciría en nuevos ingresos fiscales que podrían aplicarse, junto con todos los que se ahorrarían del combate al narcotráfico, en el fortalecimiento e impulso de Programas Sociales, de Educación y de Salud Pública.

Nos quitaríamos de encima la Bota del Imperialismo Yanqui (aunque a muchos el término les incomode), cuya única motivación, la económica, ha puesto varias veces en jaque el equilibrio universal, puesto que el centro del conflicto resulta de la negativa del leonino Tío Sam, a que se lave el dinero producto del narcotráfico, en los países productores; no, ellos quieren que todo el dinero se lave en su sistema financiero, que por cierto, está urgido de fondos reales, de dinero contante y sonante.

Hoy por hoy, se sabe que el tráfico ilegal de drogas y su posterior comercialización, producen más que, íntegra, la industria petrolera mundial.

Tornemos pues la industria del narco en legítima; transformando su quehacer en una forma de vida honesta, digna y por qué no, exitosa; que pasen de ser los perseguidos, a ser, como en muchos casos lo son, impulsores del desarrollo de México, ACABEMOS CON CACICAZGOS MILITARES Y POLICIALES, que la vida diaria vuelva a ser realizable.

En memoria del respeto y prestigio de México y para rescatarlo del ridículo en el que actualmente se encuentra, propongamos un gran frente latinoamericano para la legalización de la producción nacional, la comercialización y el libre consumo.

Volvamos a nuestro país el pionero y el líder que de el primer paso hacia la erradicación de la hipocresía social imperante y el nuevo comienzo.

Así, juntos, enfrentemos al más grande consumidor de drogas, los Estados Unidos de Norteamérica, para imponerle precios y condiciones.

Sabemos que las drogas dañan; no proponemos dopar al país y que todos, por obligación, vayan bien pachecos por la vida, para nada.

Lo que si queremos, es que el Estado garantice la plena libertad de los Ciudadanos, el respeto a sus decisiones y a la diversidad de pensamiento. Ningún gobierno, institución o autoridad puede erigirse en juez y parte de las decisiones de ningún ciudadano. No se trata solo de ser consumidor o no serlo, sino de pugnar por que la libertad de hacer cada quien con su vida lo que elija.

Basta de puritanismos, disfraces y trampas; el mundo avanza y con el deben hacerlo las Sociedades, los Sistemas Políticos, las Leyes y los Gobierno.

Avancemos, no retrocedamos.

¡SOCIALDEMOCRACIA ES… ANTE PROBLEMAS CAMBIANTES, SOLUCIONES FLEXIBLES!

1 comentario:

ricardo dijo...

wey me parece bien lo que expones pero la legalizacion de las drogras es un tema muy delicado, que pasa con las "hard drogs"? la marihuana es puerta de acceso a éstas drogras que no se legalizarian, por lo tanto incrementa su consumo... oye me gustaria saber de donde sacas tus datos??? solo tengo curiosidad porque mencionas que el mercado de drogas es mas grande que el maercado de petroleo.. mucha suerteee